La
promoción de la salud es definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS)
como "el proceso que permite a las personas incrementar el control sobre
su salud". Este concepto se pone en práctica usando enfoques
participativos; los individuos, las organizaciones, las comunidades y las
instituciones colaboran para crear condiciones que garanticen la salud y el
bienestar para todos.
En términos más sencillos, la promoción de la salud fomenta
cambios en el entorno que ayudan a promover y proteger salud. Estos cambios
incluyen modificaciones en las comunidades y los sistemas, por ejemplo,
programas que garanticen el acceso a los servicios de salud o políticas que
establezcan parques públicos para la actividad física de las personas y su
convivencia. La promoción de la salud implica una manera particular de
colaborar: se basa en la población, es participativa, es intersectorial, es
sensible al contexto y opera en múltiples niveles.